25 noviembre, 2019 Perú

Recomendaciones para la Nueva Ley de Concentraciones

Derecho Corporativo / M&A

Sobre el recientemente aprobado decreto de urgencia de la Ley de Control Previo de Operaciones de Concentración Empresarial (“Ley”) es relevante tener en cuenta algunas recomendaciones prácticas que se utilizaron en su oportunidad en España, Portugal, Chile y Colombia, a la luz de la vigencia de similares leyes.

Para las empresas y sus ejecutivos, y siempre que los ingresos brutos de las partes superen los umbrales de la Ley –US$ 150 millones de ingresos anuales conjuntos, más US$ 22.9 millones de ingresos anuales, por al menos 2 de los participantes–, recomendamos: primero, preparar la información para la notificación al Indecopi de manera previa, o en paralelo, a la elaboración de los documentos principales de la operación –como el contrato de compraventa de acciones o de activos – para así ahorrar tiempo.

Segundo, prestar especial atención a las obligaciones de no hacer (“stand still”) que le impongan a la sociedad adquirida, entre la firma y el cierre de la operación, ya que si estas son inflexibles –por ejemplo, no poder desarrollar alguna actividad del giro de su negocio – estas podrían ser consideradas por la autoridad como una ejecución anticipada de la operación, pudiendo la operación devenir en ilegal.

Tercero, negociar entre el comprador y el vendedor la parte que asumirá el riesgo financiero del impacto en el precio de venta de un eventual condicionamiento impuesto por el Indecopi para aprobar la transacción (por ejemplo, que se venda una línea de negocios).

Para el Indecopi, primero, procurar que el procedimiento de control previo converse con los plazos habituales de cierre de transacciones en el mercado en evaluación, a fin de evitar los efectos disruptivos que el paso del tiempo tiene en los actores (“stakeholders”) de las partes involucrada; segundo, debido a que entre la firma y el cierre de la operación esta aún no podrá implementarse, es necesario considerar procedimientos sumarísimos alternativos en los casos en donde la operación sea, de manera evidente, un caso en donde no existe concentración empresarial; y, tercero, permitir carve-outs propuestos por las partes (por ejemplo, la separación de una división de negocio) en caso los plazos legales establecidos trasciendan el tiempo pretendido por las partes para consumar la transacción.  

 

Fuente: Gestión