7 julio, 2021 Chile

La apuesta de tres firmas legales frente a los nuevos paradigmas de la industria

PPU

En el encuentro denominado “Cambio en la industria legal y nuevos paradigmas en las firmas jurídicas”; el panel integrado por Antonio Ortúzar, Paulina Silva y Andrés Sanfuentes reveló las complejidades de la crisis provocada por la pandemia y, cada uno marcó sus definiciones sobre la oficina legal del futuro.

La pandemia no solo aceleró la transformación digital del sector legal, sino también puso en revisión su modelo de negocios, por eso mismo, en el segundo encuentro del Ciclo de charlas de Entre Códigos organizado por DF, el estudio Recabarren & Asociados, y con colaboración de la Universidad Adolfo Ibáñez, tres firmas pioneras de diversos tamaños; PPU Chile, Baker McKenzie y el debutante estudio Bitlaw abordaron sus fórmulas para la implementación del trabajo a distancia, retención de talento y modelo de gestión a largo plazo, cuyo telón de fondo tiene el proceso de redacción de la nueva constitución, los saltos tecnológicos y el crecimiento económico.

Así es como en el encuentro denominado “Cambio en la industria legal y nuevos paradigmas en las firmas jurídicas”; el panel integrado por Paulina Silva, Andrés Sanfuentes y Antonio Ortúzar reveló las complejidades de la crisis provocada por la pandemia y, cada uno marcó sus definiciones sobre la oficina legal del futuro.

 

Baker McKenzie: más tecnología y diversidad

En la visión de managing partner de Baker McKenzie, Antonio Ortúzar, la industria legal tuvo un cambio de mirada progresiva sobre su estructura organizacional en los últimos 20 años, que provocó que las firmas dedicaran sus esfuerzos en brindar servicios más especializados y con “métricas más eficientes”.

“Los estudios de abogados están invirtiendo cada vez más en hacer análisis para comprender los nuevos paradigmas de nuestros clientes y cómo evolucionar nuestros negocios para satisfacer esas necesidades”, afirmó el profesional.

Lo anterior, viene acompañado de una mayor demanda tecnológica, además de potenciar el talento interno, con perfiles que apuntan a contar una mayor diversidad. “A nivel local e internacional, en la firma estamos tratando de incrementar la cantidad de mujeres y minorías, por ende, en Baker McKenzie nos pusimos como meta a 2025 contratar un 40% de mujeres socias (en Chile, por el rezago, será un poco después). Pero en definitiva, en 2021 tenemos una carga de deberes para cumplir con estas expectativas muy grande”, comentó Ortúzar. 

Otro de los focos para contratar nuevos profesionales es el manejo de la gestión del negocio, ya que “hoy no es suficiente contar con habilidades técnicas, sino que también tener con herramientas de desarrollo de negocios. Es vital que el profesional entienda cómo llegar al cliente para que la empresa pueda expandirse”, remató el managing partner.

En tanto, Baker McKenzie inició en junio de 2020 una estrategia para profundizar el teletrabajo, con la devolución de parte de metros cuadrados de su oficina en Santiago: “Estamos convencidos de que en el mundo no es necesario tener tanto espacio físico para trabajar y buscamos implementar un modelo flexible”.

 

PPU: “Hay que buscar abrir los estudios jurídicos y que los socios no se queden apernados”

Uno de los desafíos más importantes de la industria legal es contar con una fórmula que le permita retener talentos, ya que en el actual contexto las empresas están demandando a profesionales altamente capacitados y con rápida disposición a atender sus conflictos.

Ese es el diagnóstico que hace Andrés Sanfuentes, socio de PPU Chile quien destacó que “es importante potenciar a los abogados desde las universidades, y tener la capacidad de volverlos socios. Hay que buscar abrir los estudios jurídicos y que los socios no se queden apernados”.

Esta firma, con presencia en varios mercados, como Colombia, Perú y España, tiene como foco poder incorporar nuevas áreas de negocios para complementar su actual oferta. Por eso mismo, el pasado semestre lograron ampliar sus prácticas a través de la fusión con el estudio Carcelén, Desmadryl, Guzmán y Tapia Abogados, volcándose en reforzar su equipo con temas regulatorios y medioambientales, entre otros sectores. “Las oficinas grandes buscamos constantemente cubrir todas las prácticas en todos los países que participamos, eso es muy relevante”, agregó Sanfuentes.

En el ámbito de trabajo a distancia, PPU es de la idea de implementar un modelo progresivo para adaptarse pero aun no tienen zanjada la fórmula. “Tenemos que esperar un poco antes de tomar decisiones, creemos que esa es la tendencia (el trabajo flexible) y es un gasto importante. Sin embargo, hay que analizarlo con calma”, expresó que abogado.

 

Bitlaw y su apuesta por los nuevos talentos: fórmulas flexible y “desinteresadas” 

El dinamismo y la oleada de cambios en la industria legal impulsó a Paulina Silva y a su socia -Javiera Sepúlveda- a abandonar Carey para fundar Bitlaw, una oficina con foco en nuevas tecnologías, donde el desafío no solo está en crecer y desarrollarse como un estudio boutique, sino también atraer nuevos y competentes profesionales a la firma.

“Nosotras nos dedicamos a las tecnologías, y el paso interesante que damos es la conceptualización de los nodos de interés de los clientes, porque no es intuitivo lo que hacemos. Entonces como empresa debemos tener una comunicación muy efectiva. De hecho, el primer desafío que tuvimos con Javiera fue precisamente a poder comunicar nuestra experiencia”, comentó Silva.

A juicio de la experta, cada vez es más difícil poder retener el talento joven y, por ende, las empresas deben contar con fórmulas más flexibles y “desinteresadas” para la contratación. En ese sentido, Paulina Silva cree una de las grandes ventajas de Bitlaw para atraer nuevos profesionales en su primera etapa laboral es la alta especialización y la posibilidad de tener un alto impacto en la toma de decisiones.

“Es mucho más probable en una oficina pequeña tener una interacción más fluida entre los asociados y los socios, lo que tiene un impacto para los nuevos profesionales. Además, los abogados jóvenes pueden tener la opción de tener acceso más rápido a los clientes”, agregó.

En el caso de Bitlaw, su modelo de negocio contempla una fuerte implementación de teletrabajo, con cuotas de asistencia definida en 50% de modalidad presencial. “Creemos que hay que ser flexible con respecto a la aplicación del trabajo remoto, de modo de poder evaluar si la persona prefiere ir en la mañana y en la tarde. Es una política que tenemos definida, y como somos una empresa liviana es más fácil hacer ciertas exigencias”, precisó la profesional.

Fuente: Diario Financiero

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