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22 noviembre, 2019 Perú

Despidos laborales: reglamento da claridad pero mantiene la rigidez

Laboral

Una reciente propuesta del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) esclarecerá las reglas sobre despidos por bajo rendimiento y ceses colectivos. No obstante, los costos asociados a los despidos no caerán en el corto plazo pues algunas omisiones en la propuesta no solucionarán la rigidez actual para desvincular trabajadores, coinciden las fuentes. El proyecto —que podría aprobarse en diciembre— es parte de la modificación propuesta por el MTPE al reglamento de la Ley de Competitividad y Productividad Laboral (SE1682).

 

El MPTE plantea crear un sistema de gestión de rendimiento que utilice criterios objetivos, razonables y aplicables a trabajadores que realicen labores similares, para evitar abusos y esclarecer el proceso de despidos por rendimiento deficiente. “En el Poder Judicial se puede perder el proceso porque el juez puede concluir que no estaba claro el perfil del puesto”, advierte Pamela Navarro, directora del área laboral del estudio PPU. “Hoy puede que la empresa invierta en sus políticas de rendimiento y aplique medidas de desvinculación, pero un juez diga que eso no está en la norma”, añade Carlos Cadillo, consejero del área laboral del estudio Miranda & Amado.

Aunque existe mayor claridad para que las empresas utilicen el despido por rendimiento deficiente, los expertos consideran que las mayores exigencias mantendrán una rigidez que seguirá dificultando el proceso de despidos. “Si sabemos que hay una intención de aprobar el despido por rendimiento deficiente, deben verificar si tienen un sistema que les permita asignar objetivos de manera clara, sencilla y cuantificable”, comenta Percy Alache, director del área laboral de PwC.. “Hay un exceso de rigidez de la norma que va a ocasionar que este despido por rendimiento deficiente pase a ser más difícil”, prevé Mónica Pizarro, socia del área laboral del estudio Echecopar. “Igual van a ser cuestionados [en el Poder Judicial] pero le van a dar un soporte adicional al proceso”, añade Navarro.

El proyecto también establece parámetros objetivos para que el MTPE evalúe las solicitudes de cese colectivo de las empresas —recortes de al menos 10% de la planilla total— por “motivos económicos”, que “implican un detrimento económico del empleador que afecta significativamente a la empresa y supone una situación en la que, de mantener la totalidad de los trabajadores, se imposibilita la continuidad del negocio”. Ello reducirá la discrecionalidad de la autoridad en el proceso. “Están transparentando aquello que estaba en la jurisprudencia del MTPE”, dice Jorge Toyama, socio de Vinatea & Toyama.

Pese a que las fuentes consultadas reconocen que el proceso se esclarecerá, no esperan que el MTPE cambie su tendencia a aprobar ceses colectivos: solo aprobó cinco en los últimos 20 años. Ello responde a que los parámetros aún serían rígidos. El análisis económico y financiero para sustentar los “motivos económicos” necesarios deberá estar plasmado en una pericia. Deberá, además, demostrar con proyecciones que el cese colectivo permitirá la recuperación de la empresa y conservar los puestos de trabajo de los demás trabajadores. Propone también que el análisis se haga en los tres años previos a la presentación de la solicitud. “Tres trimestres sería más flexible para el cese. Pero propone un periodo de análisis mayor que es algo más rígido”, dice Cadillo.

Tampoco se aborda el principal problema reconocido por varios especialistas: el MTPE tiende a aprobar los ceses solamente cuando la empresa está en una situación económica crítica. Así, deja de lado los casos en que una empresa quiere realizar ceses colectivos por motivos tecnológicos o estructurales. “Los ceses colectivos por razones estructurales y tecnológicas ni siquiera los tocan. No tenemos una viabilización de ese tipo de causales, que el MTPE las ha estado reconduciendo por causal económica”, subraya Pizarro. 

Así, no toma en cuenta a las empresas que buscan reducirse y modificar sus estructuras para sobrevivir en el mercado, o incluso en casos de fusiones, cuando hay duplicidad de personal. “Todas las causas requieren el componente económico. No se puede reducir personal para ganar más o funcionar mejor, solamente se puede reducir personal para no quebrar. Mientras no exista el motivo económico, mientras no se pierda plata, no se puede sacar a ninguna persona”, recuerda Mario Pasco, socio del estudio Rodrigo, Elías & Medrano. La alternativa es elegir la vía de negociar la salida del trabajador. 

La propuesta del MTPE no implicará mayores facilidades para despedir en el corto plazo, pues no resuelve los problemas de rigidez asociados al proceso. Además, los cambios a un reglamento no pueden alterar las leyes, lo que limita el alcance y el impacto de cualquier reforma. Por otro lado, el proyecto se aleja del espíritu del Plan Nacional de Competitividad y Productividad pues omite, por ejemplo, el prorrateo mensual de beneficios laborales y regular la jornada a tiempo parcial.

“Lo que observo es una restricción a la posibilidad del empleador de desvincular trabajadores”, comenta Pizarro sobre el futuro reglamento. Las prácticas de contratación y despido en el Perú tienen una menor puntuación al de sus pares de la Alianza del Pacífico (ver gráfico). Tomando en cuenta las omisiones y la persistencia de la rigidez, esta propuesta puntual del MTPE podría no tener un impacto relevante en mejorar esos indicadores.

Fuente: Semana Económica